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La mezcla explosiva.

Hay muchas cosas que dicen que no se pueden mezclar: la familia y el dinero, el amor y los negocios y, cómo no, las relaciones y las amistades. Pero, ¿por qué?

Piénsalo un momento, ¿qué te impide realmente tener como amig@ a un ex, rollo o accidente?

Es más, si la gente que está en pareja arregla sus problemas con sexo, ¿por qué cuando es en sentido contrario todo se estropea? No tiene ningún sentido, es más, debería ser al contrario, debería haber mucha más confianza para decir las cosas, total, ya no hay secretos.

La gente se complica la existencia tontamente.

Ahora vendrá el listo de turno y dirá: 
“es que los sentimientos…” 
¿Qué sentimientos? Primero, puede que ni si quiera los haya, en ese caso, es como empezar de cero y, llamadme rara, pero si te has podido acostar con una persona, dudo mucho que no te caiga lo suficientemente bien como para tomar un café, salvo que tengas algún tipo de adicción al sexo, en ese caso mejor visita a un terapeuta.

Segundo, en caso de que sí que los haya, da igual que sea por una o las dos partes, ¿qué? Todos hemos pasado alguna vez por algún amig@ que se nos cuelga de otro (quizá nosotros mismos hayamos sido protagonistas de eso) y hemos estado todos juntos, como si nada, hasta que se ha pasado ese cuelgue ¿se ha acabado el mundo? No.

Ahora vendrá otro listo: 
“es que el tiempo…”
Nada, pamplinas. Esto es igual que un resfriado: lo vas a pasar en una semana si no tomas nada (en este caso, si no ves a esa persona) o en siete días si te medicas (manteniendo el contacto).


Entonces, ¿qué ocurre? Pues fácil, la humanidad es imbécil. Y punto.