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Cerebros consumidos

Hoy vengo a indignarme. Sí, a indignarme. Y dejadme sed mal educada y que no os felicite el año casi con un mes de retraso, ni que os diga como estamos, porque entre otras cosas, estamos hartos.

No estamos hartos de vosotros, que probablemente no tengáis culpa, pero en particular, yo estoy harta de unas pocas cosas, por ejemplo, de que veáis mierdas de programas del tipo Hombres y mujeres y viceversa, que no trae nada más que la consecución de crear más personajillos de mierda que van a la tele a otros programas de mierda a cobrar un dineral por nada. Y también estoy harta de que veáis esos otros programas a los que van los/as petaditos/siliconadas de turno a contar las cosas que a nadie le importa, o sí, porque ahí siguen.

Me indigna que haya 15 o yo qué sé cuantos grandes hermanos, que mi profesora de inglés flipe porque aún eso sigue funcionando como modelo televisivo. Alucino una y mil veces con que haya muchísima gente formada y con estudios que ve esos programas que no aportan nada, que son un insulto a la sociedad y que se están riendo de todos los que estáis en vuestros sofás tragándoos toda la basura que os ponen delante. 
Y no soporto que haya otra gente menos formada que aspire a ser como toda la jungla de "seres humanos" de todos los realities tipo cuatro y telecinco, no sé si me estoy dejando alguno de otras cadenas. 

Es dinero fácil, la vida resuelta, famoseo y farándula y pérdida de la identidad, de la integridad y hasta de la dignidad, eso es lo que yo veo en todas esas cadenas, en todos esos programas, en tanta revista. Y todo eso es porque hay muchas más gente de la que pensáis, y si no haced la prueba, que está a vuestro lado, de los que estáis indignados como yo, que ven y dan audiencia a toda la pestilencia televisiva.

Ahora sacan que Paquirrín y la Esteban están cobrando barbaridades, se pone el grito en el cielo más o menos y decimos que hombre... si sacan el share que tiene esa porquería, asusta, y todos los mindundis que hay ahí metidos están llenándose los bolsillos mientras os quejáis en casa. A ver si empezamos por apagar la tele, o hacer limpieza de conciencia o lo que sea, y somos consecuentes que ya está bien, aunque claro, habrá mucha gente con el cerebro absorbido ya, qué remedio.

Así que sí, señores/as estoy indignada porque en este país ayudamos a que se fomente todo eso, y luego estamos muriéndonos de asco, teniendo que salir a buscar trabajo, conformándonos con lo que haya y luchando porque no entendemos qué es lo que hemos hecho mal, porque después de tanto esfuerzo, la sociedad se ríe de nosotros.

Aunque del trabajo, ya me indignaré otro día que si no esto, se hace muy largo.

Sed buenos.

NO Podemos

Esto debería ser la entrada de los Emmys y lo horteras que son los famosos y demás, pero he estado más liada de la cuenta y aún la sigo preparando, llegará.

Lejos de ser la entrada dicha anteriormente, es una entrada con rabia, con indignación, porque estoy harta y cansada de que digan que los jóvenes somos unos conformistas, que nos acomodamos y que no luchamos por nada. Que somos la generación NI-Ni.

Os pongo en situación:

Ayer, una conversación de un grupo que estaba tomando café,( puede sonaros porque seguro que más de uno la habréis oído a mucha gente, en su mayoría personas de una cierta edad), se puso a hablar de la barriga de una de ellas, que está de cinco meses e intentaban alentar a otra, (29 años) de que ella debía ser la próxima y que no tardase mucho porque la embarazada con 30 tuvo a su primera hija y otra por el estilo y que no podía esperar.
La chica, vive con sus padres aún y aunque tiene pareja, de momento viven casi juntos, pero no del todo, no comparten gastos, ni se enfrentan a verdaderos problemas de convivencia. Ésta decía que aún no, que ni siquiera vive fuera de su casa, que no podía.
A todo esto llegó un señor de 59 años que venía a decir que él llevaba trabajando desde no sé cuando y que con 24 se casó y con 25 estaba trabajando y que ahora no queremos irnos, que estamos muy a gusto en casa, y somos muy cómodos.

Las dos que rondan los 40 decían que eso no era del todo cierto, que sí es verdad que somos cómodos y que hacemos poco, pero que ellas por ejemplo antes de terminar la carrera ya tenían trabajo, y que ahora es más difícil, pero que que lo queremos todo.

La pobre a la que querían hacer madre, decía que ella no ha empezado a cobrar un sueldo decente hasta este año, y que antes estaba pagando un coche con un sueldo pobre, que no le daba para mucho más.

Pues bien, al señor de 59, a las de 40 y a todo el que vaya a hablar antes de saber, le sugiero que se meta un puño en la boca y se lo muerda mientras.

Yo terminé la carrera haciendo trabajos de azafata, de modelo de peluquería, dando clases de inglés y cuidando niños para sacarme algo de dinero y no pedir, o pedir poco a mis padres; tuve suerte y al mes de acabar la carrera estuve trabajando de monitora en un colegio cobrando poquísimo, y dejé de pedirle absolutamente dinero a mis padres, que ya bastante me pagan la casa y la comida.
Al año siguiente encontré por mis propios medios un trabajo "de verdad" en el que cobro una mierda igualmente y trabajo 40 horas semanales cada vez adquiriendo más responsabilidad y teniendo más volumen de trabajo. Me pago la academia de inglés y todo excepto la casa y la comida.

Y puedo asegurar que con lo que yo cobro, o me voy a un piso compartido, cosa, que verdaderamente no me apetece llegada a una edad, porque no tengo ganas de tener que aguantar gente que para eso vivo con seis personas, o no puedo irme sola, ni con mi pareja que está pagando un coche, y el sueldo de los dos para un piso medio decente, facturas, gasolina, comer y algún imprevisto no nos llegaría, y en caso de hacerlo estaríamos frustrados porque estaríamos muy limitados para todo. Esclavizados en los trabajos para vivir.

Me disculpen los que crean que pedimos mucho, solo pedimos un salario decente, que nos dé igual que les ha dado a ustedes para tener una vida digna, poder formar una familia y poder plantearnos eso de la independencia, que en mi caso, puedo asegurar que la necesito.
No quiero estar en mi cas hasta los 30,  ni mucho menos, pero mientras, sigo trabajando y ahorrando, para el día que crea que puedo dar el paso no tenga que volverme a los dos meses y que tal y como está el panorama laboral, pueda hacer frente si el día de mañana, me echan del trabajo.

Creo, que no es una locura, sino sentido común, que nos ha tocado una etapa cómoda y de avances en cierta medida, pero por otro lado, complicada, mucho y eso, es lo que no terminan de ver muchos de los que nos dicen ésas cosas.

Y hablo en primera persona, pero podría hablar en muchas, por ejemplo las que escriben en este blog, o la mayoría de las que me rodean. Y sí, vagos hay en todos sitios, pero no generalicemos.

Siento haberme alargado, pero es que me llevaban los demonios.

Con cariño especial, al señor de 59 que cobra unos... 3000 euros muy tranquilamente al mes.



Desigualdad consentida

Buenos lo que sea, días para mí.

Hoy vengo a quejarme, y sí quizás sería más propio hacer esto un lunes, pero me está tocando un viernes porque, casualidades de la vida (o causalidades diría yo), en esta semana he escuchado esta conversación varias veces y ya estoy un poquito harta.

¿Cuál es el tema? La desigualdad, pero si cabe centrándome en los hogares, y más concretamente en los españoles.
¡Qué topicazo! ¡Vaya tela! Sí, pensaréis todas esas cosas y que no os voy a contar nada nuevo. La verdad es que no lo pretendo, ya he dicho que voy a quejarme, que me hierve la sangre.

Os pongo en situación. Ayer mismo estaban unos compañeros tomando café cuando entramos a trabajar por la tarde, charlaban y una cosa llevó a la otra hasta que al final llegaron al tema hijos.
<<Mi hijo acaba de cumplir 18 y se va a sacar el carnet, pero le he dicho que ése es su regalo de cumpleaños porque ya está bien tanto gastar, el otro día para san Juan se fue a Benalmádena y otra vez dinero y claro...>>
Lo que el hijo el susodicho llegara o no a gastar me importó poco, pero eso llevó a lo que quiero contaros, empezó el hombre a decir que encima que se lo das todo ni ayuda en casa, que si cuando cena se puede dejar algo encima de la mesa sin recoger, lo hace y que ni estudia ni hace nada; que menos mal que no es como su hermana, que es bastante más responsable y que ayuda algo más.
También decía que él en casa no ayudaba mucho porque entre el trabajo y cuidar a su madre tiene poco tiempo y que su mujer no trabajaba, pero que cuando está en casa de su madre, limpia y hace las cosas de la casa, pero que su hijo, es que se va y nada, que no hay manera.
Los comentarios que escuché no tenían desperdicio, gente mayor y no tan mayor diciendo que en su casa tampoco habían ayudado nunca, algunos tuvieron que aprender al independizarse, pero otros no, y defienden a capa y espada que sus hijos, no lo hagan, pero que sus hijas sí, que tienen que aprender.

Esto me retuerce las tripas, no hay duda que me mordí la lengua por no empezar una conversación y alterarme, pero lo peor no es que padres que han sido educados de cierta manera no defiendan que sus hijos no hagan ni la o con un canuto. Para mí lo peor de todo es cuando MADRES  y lo pongo bien grande, señoras que han sido humilladas, ninguneadas, a las que poco más que limpiar, coser y estar en su casa las han dejado, tengan tan poca ambición en la vida, tan pocas ganas de vivir y de luchar y dejen a sus hijos hacer todo y no dejen a sus hijas hasta que no limpien. 
Eso no es justo, pero no defiendo a las mujeres en este mundo injusto en el que seguimos viviendo, sino que lo que no termino de entender es que haya en pleno siglo XXI señoras que sigan dejando que no se les valore como es debido. Que hagan de sus hijos unos inútiles, defiendan que no deben hacer nada, pero que también hay que dicen que sus hijas tampoco deben, para no ser como ellas.

Entonces, hombres que se quejan pero no dicen nada a sus hijos para que ayuden, mujeres que o bien no quieren que sus hijos sean como ellas, o que solo enseñan a las niñas, porque los niños hombre...es que está feo.

La desigualdad no es solo entre hombre y mujeres, que eso es obvio, es entre madres y el resto del mundo, porque se les ha infravalorado, se les ha despreciado y lo han asumido tanto, que al final lo consienten, pero es el momento de despertar, o creo que si fuera yo, lo haría.

¡¡Oh, probrecitos los niños, se vayan a quebrar si hacen algo!!

Más imponerse y obligar a hacer cosas que todos y todas lo agradecerán antes o después, porque todo lo más que puede pasar es que en unos años sigamos igual y sean ellos/as los que tengan el papel de madre esclava y se arrepientan entonces.