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Experimento babosil en "La Orillita del Río"

Una vez ingeridos los mililitros necesarios para nuestra misión, y tras haber calentado nuestros motores HS (Hijoputismo Sorayiano) nos disponemos a estudiar los especis, espexe, especímenes (escupiendo entre medias) existentes en nuestra querida y nunca suficientemente alabada Lucena (je je je).

Primero: quitemos el perdigón de la pantalla.

Segundo: pongamos, por poner un poner, que el lugar en el cuál se realizará el estudio se llama: La Orillita del Río. Y ponemos por poner este poner POR NO DAR NOMBRES QUE EMPIEZAN POR RI-, Y ACABAN POR -VERA. Que podríamos haber dado nombres, po' sí, que no lo hacemos, po' también.

En pos de la ciencia, y como paso imprescindible, intentamos entrar en este pub bajo peligro de convertirnos en algo que no somos, adquiriendo cualidades y características nada relacionadas con nuestra esencia de ser, corriendo el riesgo de salir de allí siendo algo que no somos: pijohs luhsentinohs deseando que llegue la semana santa y el día de la vihgen d'arahseli

Mardá:  hay que esperá cola pa' entrá. Y lo malo es que el mamón de Cobacho lleva sudadera. Esperamos un rato. Mientras tanto, nuestro informal amigo que sale con sudaderas en sábado noche, tiene un dèja vu y un flashback en la cola. ¿De qué era? Pues no me acuerdo, no lo apunté en el momento y las lagunas de esa noche emborronan partes que sólo Soraya puede recordar.

Como de costumbre, nuestro primer paso para acceder al local objeto de estudio es poner cara de no repudio la fauna existente dentro de este local, la de persona agradable, responsable y razonable y, por supuesto, la cara que nunca sabe poner bien Comich: no voy borracho.

Conseguido, con suerte el portero con acento del este europeo no se ha fijado en el facepalm de Isra al ver que Comich intenta sonreír con cara de tejuroquenamáquematomaouna fallando estripitosamente, para no variar, y logramos entrar en el colorido antro de refinada decoración y música reguetoniana.

Tras pasar el vestíbulo de independencia de cristal, Cobacho se pierde mirando un culo, y después por poco se cae escribiendo esto en el móvil. Ardua tarea la de realizar estudios científicos y tomar notas en un smartphone de pantalla resquebrajada mientras aún está fermentando en su estómago la levadura de La Cobacha (cerveza realizada por Jezú, Isra y, cómo no, nuestro intrépido, guapete y soltero científico cervecero).

Lo primero que notamos es una gran conglomeración de un sector de la población lucentina incapaz de relacionar zona de baile con bailar (gran razonamiento). Observamos que la gran mayoría no ha superado la ESO (pero por la edad, no es que pensemos que sean tontos).
La pose de la población objeto de estudio es la conocida como "El Playmobil" (o clí pa' los lectores gaditanos): sólo permite un leve movimiento de cadera con cubata en mano.

Sigue la noche, cada vez nos adentramos más en el pensamiento y sentir de nuestras cobayas de laboratorio. Poco a poco nos atrevemos a bailar como ellos, a movernos como ellos, y ¡aaargh! ¡¡nos encontramos con Povedilla!! Sora quiere hacerle una entrevista, pero los hermanos Cobacho se niegan rotundamente, no puede ser Povedilla: no lleva gafas.

La noche se desarrolla sin más incidentes que las caídas de ciertas féminas resultantes del babeo incesante de Comich.

Anotaciones del expermiento: 
- Olor corporal.
- Isra es un soso que no quiere bailar y además nos lo impide a nosotros con un "palmas no".
- A ciertas horas sólo quedan depredadores, o como diría Arza: competencia.
- El dj es una puta mierda.
- Y la música tambien.
- Los hermanos Cobacho, no pudiendo soportar más la tortura, solicitan terminar con el experimento, pero Soraya quiere escuchar la música pese a la mediocridad de su bailar.
- Finalmente el Dj vuelve a hacer una demostración de su habilidad al tocadiscos y de su gran repertorio de reguetón ochentero (existe, en este bar existe) y música electrónica deprimente, y convence a Soraya para abandonar el local.

Conclusión: cuando Cobacho bebe no sabe ponerse una sudadera bien y acaba metiendo las manos en los bolsillos que, misteriosamente, están en la espalda.
Colorario: azul azabache, negro manchón.
Teorema: Si te encuentras con Povedilla por Lucena, no lo entrevistes, no es él.


(Este experimento no tiene como objetivo el de insultar a nadie, ni el de ridiculizar las creencias, formas de bailar, de divertirse o de peerse en lugares públicos de nadie. En caso de sentirte molesto con alguna parte de esta entrada, antes de cagarse en los muertos, madre, padre o tutor de alguno de nuestros componentes, recuerde que ellos no tienen la culpa de que seamos así de gilipollas. Si desea realizar algún comentario hiriente o insulto, rogamos sea usted original y nada ordinario, no se conforme con un ordinario "queosfollen" o "tuputamadre". Entre todos podemos crear un mundo lleno de insultos con ingenio e imaginación.)

Feliz año 2014

¡Eey! Que no nos hemos olvidado de vosotros. Desde KTB os deseamos un feliz año 2014, que sea mejor que 2013 y peor que 2015...y así. 

Espero que vuestros cuerpos se hayan recuperado ya del aluvión etílico de estas fechas, y empiecen a pensar en dietas y rutinas deportivas para ir expulsando polvorones y turrones de vuestros barrigones.

Nosotros tuvimos una muy buena despedida de año, con desayuno al amanecer y alguna que otra anécdota para contar.

Por cierto, en la mañana después de Nochevieja, terminando nuestra fiesta particular, nos pararon por la calle, y NO, no era la policía para que nos estuviésemos calladitos y tranquilos. Eran ¡¡SEGUIDORES!! Sí, en KTB ¡¡también tenemos seguidores!! Y nosotros creyendo que era el pesao de Comich el que hacía todas las visitas.

Y de la alegría que nos dio dijimos: pues habrá que seguir dando por culo en enero, ¿no? De momento nos chivan por el interfono (¿qué caraho é esto diosmío de mi arma?) que el gafa de Isra tiene una entrada a punto de salir y que posiblemente, repito, POSIBLEMENTE, escriba su descripción en la página principal por fin.

Os esperan también nuevas entradas desternillantes por parte de Jezú, que entre ron y ron le venía a visitar la inspiración, y lo iba apuntando en el móvil. Todavía está intentando descifrar las 2 primeras palabras. 

Os contaremos cómo NO fuimos envenenados en nuestra comida de empresa y actualizaremos nuestras frases célebres con las prendas que se nos escaparon sobre la mesa.

Nuevas encuestas, resultados de las dos anteriores y, quién sabe, quizás alguna que otra colaboración babosa por ahí.

¡¡Todo eso, y mucho más sólo aquí, en Kilo the Babas!!

Beer inside!

¿Me echabais de menos?
Da igual, no contestéis, seguro que sí. Vengo a hablar de algo que nos interesa a todos. Vengo a hablar de alguien a sus espaldas...
Quiero hablar de la cerveza. ¿Por qué? Ya estamos con la preguntita... Pues por que todos los babosos gustamos de su consumo responsablemente excesivo. Yo llevo toda la semana bebiéndola, por última vez, hace ahora unas 10 horas. Y... tengo la nevera llena de latas de steinburg del metadona para invitar a mis coleguitas.
Bueno, pues eso, ¿Qué es lo que todos sabemos? Que cuando llegamos jartitos de currar, nos bebemos una en un bareto con algún amigote y... nos quedamos nuevos. ¡La cerveza rehidrata de puta madre! Y su valor calórico es... moderado, conteniendo hidratos de carbono de rápida absorción que hacen que cuando uno está realmente cansado, agotado, pues se tome una cerveza y se sienta mejor. No hacía falta que nos lo dijeran, eh...
Pero... ¡cojones! ¡Está cargadita de minerales! Sobre todo potasio, magnesio y fósforo. Y su cantidad de sodio es bajísima. ¡Es diurética! (Hay gente a la que le interesa saberlo, coño.) Bueno, lo de que te meas, tampoco hacía falta que nos lo dijeran...
Ya no me voy a poner pesadita con las vitaminas, polifenoles, materias amargas... Voy a ir directamente al punto destacado: EL ALCOHOL. Esa palabra prohibida... Ese sustantivo que tanto miedo da a los padres y madres (pero que luego ellos se ponen hasta el culo igual que nosotros).
¡A tomar por culo la hidratación, los minerales, los polifenilidacenomina... como se diga! Si nosotros lo que queremos es ponernos moraos...
Nos tomamos la cerveza porque nos da la gana, para tajarnos grupalmente, o solitariamente, o como sea. Así que... ¿Para cuándo la próxima?

Del paso del tiempo, o voy pa viejo.

Hoy me he levantado dando un salto mortal, me he quitado el pijama sin usar las manos,
dando volteretas
corriendo, como es habitual en mí, he llegado al baño me he terminado de vestir y después de ponerme las lentillas he abierto mi cajón y he sacado un tarrito de crema hidratante, hasta ahí todo puede parecer normal, pero desde que he hecho esto, solo pienso que me estoy haciendo mayor, pero no mayor de estar madurando; sino mayor de "hostia, ya voy pa vieja".


¿Por qué lo he pensado? Mirad y leed todos de él, porque éste es el pensamiento que no se va de mi cabeza.

Tú me das cremita, yo te doy cremita. Siempre me han dado asco las cremas, no podía entender que alguien se tuviese que echar potingues, ni para qué. Hasta que llega el día en el que empiezas a usar la típica nívea porque la playa te reseca las piernas, como te acostumbras ya la usas para el frío en invierno, después que si las manos se agrietan y hay que cuidarlas y terminas con la crema antibrillos, la extrahydra, la otra que es para refrescar, la que hace milagros. Vamos, que cuando te quieres dar cuenta eso que tanto decías que nunca harías, po toma.

Yo es que mañana madrugo. Cuando estabas en la facultad no decías que no a un jueves de juerga, o un miércoles, amén del Erasmus, eras capaz de decir que no a un sábado si acaso (si acaso me lo creo yo), pero te miraban mal. Es más, hasta el año pasado salía algún jueves y si me parecía oportuno, o no, me liaba y llegaba a trabajar durmiendo más bien poco tirando para lo justo. Al día siguiente estaba un poco cansada, pero lo soportaba. Ahora, si salgo el jueves a las 12 estoy en mi casa porque "mañana madrugo" y el viernes ya si eso toca salir.

La resaca de tu vida. Sin dejar mucho de lado las salidas llegamos a este maravilloso punto, una mierda pa ti maravilloso, antes, con lo de antes me quiero referir a no hace tanto, probablemente menos de un año, o puede que sea algo más; la cuestión es que salía y la resaca, si la tajada era un señora tajada me duraba un ratito por la mañana, hasta que desayunaba, si eran seis o siete cervezas, me levantaba, bebía agua y tan ricamente. Ahora, cada vez me cuesta más recuperarme, seis o siete cervezas son un ibuprofeno y un rato atontada (máxime yo que tengo jaqueca y beber me provoca dolores horribles de cabeza), pero como sea una gran tajada, de ésas a las que llamamos grupales, me puede durar hasta la hora del almuerzo y el cuerpo flojo casi hasta que haya que salir otra vez.

Botellón o prehistoria. Siendo siempre detractora del botellón, reconozco que yo también he sido partícipe de las reuniones en torno a una botella de alcohol y otra de refresco, hielos y vasos de plástico. Alguna vez, muy de vez en cuando lo hacemos, pero posiblemente en una feria o algo excepcional, ya no pega hacer botellón, menos con frío. Quedar para darte los tres euros y que alguien que parezca mayor vaya al supermercado a por el alcohol me queda casi a años luz. Y menos mal.

Las comidas de Navidad. Hacer esto antes, era ir a la Manzana, o al BurgerKing, o a comer pizza y luego salir de paseo normal. Ahora te lo piensas, das vueltas, organizas e incluso le metes presión a la Carva para que aprenda y te cocine la cena mientras otros decoran la mesa y otros... ¡¡Ay qué putas ganas tengo!!

Los regalos de Reyes. Este punto sin duda marca un antes y un después, pasas de tener el salón plagado de regalos y comparar con tus hermanos y primos quién tiene más y mejores a mirar tu jersey y tu colonia desde la retaguardia y rebuscar en la cartera cuánto te queda para ir a consolarte con los babosos de que has invertido mucho y con suerte te has llevado algo.

Así podría seguir un rato, pero si lo pongo yo todo no vamos a poder compartir (juntos como hermanos) cosas que os hacen sentir mayores a vosotros también.

Y ojo, que no estoy lamentándome y diciendo, oh cómo me gustaría volver a tener 17, 20 años, porque no, la verdad es que no volvería atrás, primero porque tendría que volver a vivir cosas y segundo porque no tendría lo que tengo, lo haría de otra manera sin saberlo y no estaría rodeada de estas babosas personas (entre otras) a las que se le va la olla y me dan miedo, pero que quiero tanto.
[Muestra pública de cariño del año, daos por satisfechos]

No me valen comentarios tipo "yo es que me siento joven", porque yo también, pero como todos me hago mayor. Y si no que se lo digan a Comich que también llegó a lamentarse de ello

Ea, a ser buenos. Quedáis besados.







Réquiem por una palabra aguda con tónica en la última sílaba y acabada en vocal

Requiescat In Pace, tildes y acentos devorados por Carva.

Sí señores, esa forma tan peculiar de escribir de nuestro querido Jezú no es más que una transcripción exacta y milimétrica de su expresión oral. Podría decirse que tiene un sistema de reconocimiento de voz para escribir las entradas. Pero no, si así fuera existirían tildes y todas las palabras del texto estarían debidamente acentuadas, y como habréis comprobado, únicamente existen unas cuantas.

¿Qué quiere decir esto? ¿Que frenteplateada es un ser hambriento que se come las tildes? No seamos gilipollas, por favor, todos sabemos que es imposible comérselas. A no ser que estén escritas con el mierda fondant ese en una tarta. Pero no es el caso.

El caso es que la Carva, tras su evidente pérdida capilar, sufrió un leve accidente ornitológico, y una de las palomas radioactivas que deambulan por Los Patios de Cádiz, en los cuáles nuestro amigo tiene el placer de vivir (joputa como te envidio), se le cagó en toa' la coronilla. Si hubiera sido una paloma normal, con sus patas y sus alas en perfecto estado (y no esos muñones que se gastan los especímenes gaditanos), y aquí mi amigo de mente fresca tuviera algo más de pelo, pues todo habría quedado en una mera anécdota humorística y una manchita blanca en cabeza y hombros. Sin embargo, estas malditas palomas radioactivas poseen un potente ácido anal que bloquea algunos de los impulsos eléctricos que se producen en nuesro cerebro, provocando ciertos déficits de entendimiento, y como él no sabe cuándo termina de limpiarse la frente y empieza a limpiarse el culo, pues pasó lo que pasó. Entre los déficits nombrados está el de confundir "Kill the Baby" con "Kilo the Baba" (en efecto, Lara se vió afectada por este asqueroso accidente también), y el de no distinguir entre una frase y otra en los siguientes casos:
- "Que lastima" vs. "Qué lástima".
- "Paso de ti" vs. "Pasó de ti".
- "Anoche sólo tuve sexo" vs. "Anoche solo tuve sexo".

Aunque para él (y para mí, no nos engañemos) la última frase sólo puede tomar un significado onanista, es evidente que en las otras sí que hay una clara diferencia semántica. Si no la encuentras, puede que hayas sido víctima de estas ratas del aire, o que seas de los míos: algo cortito, de estatura o mente, da igual. En ambos casos, tonto de cagada o de nacimiento, hola.

Yo no sé vosotros, pero yo elegiría a Jezú sin duda alguna para la redacción de un vocabulario y gramática andaluces, en el cuál los paréntesis y puntos suspensivos serán su principal recurso lingüístico, y que marcará un antes y un después a la hora de cualquier creación literaria, dando lugar a una nueva época en la que no importa lo que escribas, sino lo que el lector sea capaz de entender (tras un par de lecturas por cada frase escasa de acentos).

Pero qué queréis que os diga. A mí me encanta. Me encantan en el sentido de llorar cada vez que leo sus entradas (unas veces son de risa, otras son sangre por su orto-grafía). Además, las estadísticas del blog lo avalan(chan). Así que no cambies Jezú, te seguiremos llamando para nuestras tajás grupales.