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Olvidos 2.0

Hello everybody!! (Que se note que la mitad de nosotros estamos preparándonos exámenes de inglés)

As you know, o como sabéis, porque es obvio, estamos en la recta final el curso, para los que estudian, para los que trabajamos nos queda un poco más para las vacaciones, pero estamos igualmente ocupados, porque es Mayo Cordobés y hay muchas cosas que hacer en muy poco tiempo.
Por cierto, el viernes empieza la feria, podéis venir tranquilamente a echar el fin de semana, o un día, tenéis hasta el día 1.

Y después de esta propaganda y disculpa por la ausencia, os contaré lo que me pasó el jueves, sí, se volvieron a olvidar de mí. Sí, mi madre y me dijo el viernes "luego encima lo contarás en el blog" y sí, aquí estoy para contarlo porque es que me sentí muy abandonada.

los jueves voy a la academia de inglés y salgo a las 21-45, normalmente me paro a tomar algo antes de irme a mi casa; y éste no fue una excepción. Después de estar un rato en la calle y luego empezar a morir de sueño, me fui a mi casa, Paco me dejó en la puerta y subí tranquilamente.
Cuando llego a mi puerta, cojo las llaves, intento meter la correcta en la cerradura y no podía, lo intento otra vez, le doy mil vueltas a la llave y nada. Venga a sacar la llave, mirarla, meterla, zangarrear la puerta y nada. N
NO quería pensar en lo que estaba pensando, pero es que no me quedaban más ideas, alguien, probablemente mi hermano el tonto, se habría dejado las llaves puestas creyendo que yo estaba ya en casa.
Le escribo al whatsapp, lo llamo y nada. Le escribo a mi hermana que suele dormirse tarde, nada. Mi madre...nada, no quería llamar a mi padre para que no pensara que era del trabajo y además estaba roncando mucho y muy plácidamente.
¿Qué me quedaba? Mi hermano Hugo, el pequeño. Y premio, el móvil (que suena igual que el de mi padre) con sonido, así que después de darle indicaciones de que estaba en la puerta de la casa y no del portal, consiguió abrirme.

¡¡¡SORPRESA!!!

Mi madre era la que había puesto las llaves y no me dejaban abrir, otra vez mi madre pasando de mí, luego quiere que no me queden traumas infantiles...

Así que imaginaos, más de media hora intentando entrar en mi casa, sin llamar, que lo podía haber hecho, a casa por no despertarlos a todos, que ya llevaban un rato durmiendo. Matizar que eran las 2, tampoco era una hora muy tardía, pero eso, no era cosa de despertar a todo el mundo.

El viernes le escribí a la señora desde la oficina y se lo dije, por supuesto ni se había enterado ( voy apañá con ella).  Le recordé que siempre me paro, que para qué cerraba, a lo que ella me dijo, nada, que se me había olvidado que no estabas...

A lo mejor es una indirecta, no lo sé, pero la cosa es que sigue olvidándose de mí y anda que no estoy ya grande...

Se ve que hay cosas que no cambias xD.


Abandonada y sin remordimientos.

Queridos todos, no sé por qué se me acaba de venir a la cabeza una historia que me pasó, o buenos dos historias que me pasaron cuando era pequeña, lo suficientemente pequeña para no tener edad de quedarte sola. Allá voy.

Resulta que cuando yo estaba en el cole, de hecho aún en parvulitos, me quedaba al comedor (una de las peores torturas que existen porque la comida es odiosa), mis padres trabajaban y nadie podía recogerme antes. Cuando sobre las 15-15:30 mi madre llegaba, me recogía y a la casa. Hasta ahí todo normal, exceptuando que un día nadie me recogió.
Tengo ese día tatuado a fuego, terminamos de comer, estábamos jugando en el patio, empezaron a venir a recoger a los niños, quedábamos pocos, hasta que llegó el padre de la última niña que solían recoger, una niña rubísima que se llamaba Alba. Una vez que Alba se fue, allí me quedé yo, sola y abandonada en el colegio, con unos 4-5 años sin irme a casa, porque yo era muy obediente y aunque sabía, no me podía ir sola.
Llegó la portera, Juana la loca que le decíamos, porque la mujer muy normal no estaba, era de esas porteras que vivían en el cole en un casa, me cagué de miedo, pero me dijo que íbamos a su casa, que si me sabía el número de la mía para llamar, 299873, todavía no había que poner prefijos, y llamamos varias veces, pero mira tú por donde no había NADIE. Así que con toda mi pena del alma me salí al patio de nuevo, ya llorando. Un señor desconocido me vio por la ventana y bajó al cole a decirme que si es que no me habían recogido, dio en el clavo, el señor me preguntó si sabía dónde vivía, C/ Dr Julián Ruiz Martín, así que el señor que tuvo muy buena voluntad me llevó a casa, subimos las escaleras hasta el tercero y cuando llamamos mi santa madre maldita estaba allí con toda la cara de " ¿por qué mi hija viene con un desconocido a casa?" El desconocido le explicó todo y gracias etc.
Mis titos debían haber ido a recogerme ese día, pero dónde os creéis que estaban, estudiando, trabajando, NO, en la calle pasándoselo bien y yo en el cole con la loca de la portera y cagá de miedo.

Por si eso fuera poco trauma, un día al salir de la catequesis, con 8 años, mi madre me dijo que me fuera a casa de la tita, que estaba al ladito de la iglesia, yo obedecí y allí que fui. Llamé al porterillo y no había nadie, me esperé un poco, volví a llamar y seguía sin haber nadie...
Como era ya más grande decidí que a lo mejor se habían ido a mi nueva casa, (la de antes estaba enfrente de la iglesia), cogí camino y me fui, llamé a ese porterillo y a qué no sabéis qué. Sí, no había nadie ¬¬, volví a ir a casa de mi tita, NO HABÍA NADIE. A mi casa, lo mismo, y ya después de más de una hora, me puse a llorar un poco, mucho. Me encontró mi catequista (que vaya imagen se llevaría de mi familia), y la muchacha se quedó conmigo muy amablemente, hasta que llegó corriendo mi madre, sí... corriendo una hora y algo más tarde, como si llegara dos minutos tarde...
Mi tita, la que se suponía que tenía que estar en la casa, decidió irse con ella a comprar no sé qué, así que me abandonaron las dos, otra vez.

Creo que no me volvieron a abandonar, o posiblemente sí, pero tenía llaves y podía entrar en mi casa. Esto es un trauma que yo tengo guardado y que por supuesto y todos lo saben NUNCA les podré perdonar ese abandono. Esos abandonos que fueron dos. DOS.
No les guardo rencor y les hablo y demás, pero me gusta recordárselo para que no se les olvide...

Y hasta ahí mi trauma de la infancia.