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Feliz año 2014

¡Eey! Que no nos hemos olvidado de vosotros. Desde KTB os deseamos un feliz año 2014, que sea mejor que 2013 y peor que 2015...y así. 

Espero que vuestros cuerpos se hayan recuperado ya del aluvión etílico de estas fechas, y empiecen a pensar en dietas y rutinas deportivas para ir expulsando polvorones y turrones de vuestros barrigones.

Nosotros tuvimos una muy buena despedida de año, con desayuno al amanecer y alguna que otra anécdota para contar.

Por cierto, en la mañana después de Nochevieja, terminando nuestra fiesta particular, nos pararon por la calle, y NO, no era la policía para que nos estuviésemos calladitos y tranquilos. Eran ¡¡SEGUIDORES!! Sí, en KTB ¡¡también tenemos seguidores!! Y nosotros creyendo que era el pesao de Comich el que hacía todas las visitas.

Y de la alegría que nos dio dijimos: pues habrá que seguir dando por culo en enero, ¿no? De momento nos chivan por el interfono (¿qué caraho é esto diosmío de mi arma?) que el gafa de Isra tiene una entrada a punto de salir y que posiblemente, repito, POSIBLEMENTE, escriba su descripción en la página principal por fin.

Os esperan también nuevas entradas desternillantes por parte de Jezú, que entre ron y ron le venía a visitar la inspiración, y lo iba apuntando en el móvil. Todavía está intentando descifrar las 2 primeras palabras. 

Os contaremos cómo NO fuimos envenenados en nuestra comida de empresa y actualizaremos nuestras frases célebres con las prendas que se nos escaparon sobre la mesa.

Nuevas encuestas, resultados de las dos anteriores y, quién sabe, quizás alguna que otra colaboración babosa por ahí.

¡¡Todo eso, y mucho más sólo aquí, en Kilo the Babas!!

Del paso del tiempo, o voy pa viejo.

Hoy me he levantado dando un salto mortal, me he quitado el pijama sin usar las manos,
dando volteretas
corriendo, como es habitual en mí, he llegado al baño me he terminado de vestir y después de ponerme las lentillas he abierto mi cajón y he sacado un tarrito de crema hidratante, hasta ahí todo puede parecer normal, pero desde que he hecho esto, solo pienso que me estoy haciendo mayor, pero no mayor de estar madurando; sino mayor de "hostia, ya voy pa vieja".


¿Por qué lo he pensado? Mirad y leed todos de él, porque éste es el pensamiento que no se va de mi cabeza.

Tú me das cremita, yo te doy cremita. Siempre me han dado asco las cremas, no podía entender que alguien se tuviese que echar potingues, ni para qué. Hasta que llega el día en el que empiezas a usar la típica nívea porque la playa te reseca las piernas, como te acostumbras ya la usas para el frío en invierno, después que si las manos se agrietan y hay que cuidarlas y terminas con la crema antibrillos, la extrahydra, la otra que es para refrescar, la que hace milagros. Vamos, que cuando te quieres dar cuenta eso que tanto decías que nunca harías, po toma.

Yo es que mañana madrugo. Cuando estabas en la facultad no decías que no a un jueves de juerga, o un miércoles, amén del Erasmus, eras capaz de decir que no a un sábado si acaso (si acaso me lo creo yo), pero te miraban mal. Es más, hasta el año pasado salía algún jueves y si me parecía oportuno, o no, me liaba y llegaba a trabajar durmiendo más bien poco tirando para lo justo. Al día siguiente estaba un poco cansada, pero lo soportaba. Ahora, si salgo el jueves a las 12 estoy en mi casa porque "mañana madrugo" y el viernes ya si eso toca salir.

La resaca de tu vida. Sin dejar mucho de lado las salidas llegamos a este maravilloso punto, una mierda pa ti maravilloso, antes, con lo de antes me quiero referir a no hace tanto, probablemente menos de un año, o puede que sea algo más; la cuestión es que salía y la resaca, si la tajada era un señora tajada me duraba un ratito por la mañana, hasta que desayunaba, si eran seis o siete cervezas, me levantaba, bebía agua y tan ricamente. Ahora, cada vez me cuesta más recuperarme, seis o siete cervezas son un ibuprofeno y un rato atontada (máxime yo que tengo jaqueca y beber me provoca dolores horribles de cabeza), pero como sea una gran tajada, de ésas a las que llamamos grupales, me puede durar hasta la hora del almuerzo y el cuerpo flojo casi hasta que haya que salir otra vez.

Botellón o prehistoria. Siendo siempre detractora del botellón, reconozco que yo también he sido partícipe de las reuniones en torno a una botella de alcohol y otra de refresco, hielos y vasos de plástico. Alguna vez, muy de vez en cuando lo hacemos, pero posiblemente en una feria o algo excepcional, ya no pega hacer botellón, menos con frío. Quedar para darte los tres euros y que alguien que parezca mayor vaya al supermercado a por el alcohol me queda casi a años luz. Y menos mal.

Las comidas de Navidad. Hacer esto antes, era ir a la Manzana, o al BurgerKing, o a comer pizza y luego salir de paseo normal. Ahora te lo piensas, das vueltas, organizas e incluso le metes presión a la Carva para que aprenda y te cocine la cena mientras otros decoran la mesa y otros... ¡¡Ay qué putas ganas tengo!!

Los regalos de Reyes. Este punto sin duda marca un antes y un después, pasas de tener el salón plagado de regalos y comparar con tus hermanos y primos quién tiene más y mejores a mirar tu jersey y tu colonia desde la retaguardia y rebuscar en la cartera cuánto te queda para ir a consolarte con los babosos de que has invertido mucho y con suerte te has llevado algo.

Así podría seguir un rato, pero si lo pongo yo todo no vamos a poder compartir (juntos como hermanos) cosas que os hacen sentir mayores a vosotros también.

Y ojo, que no estoy lamentándome y diciendo, oh cómo me gustaría volver a tener 17, 20 años, porque no, la verdad es que no volvería atrás, primero porque tendría que volver a vivir cosas y segundo porque no tendría lo que tengo, lo haría de otra manera sin saberlo y no estaría rodeada de estas babosas personas (entre otras) a las que se le va la olla y me dan miedo, pero que quiero tanto.
[Muestra pública de cariño del año, daos por satisfechos]

No me valen comentarios tipo "yo es que me siento joven", porque yo también, pero como todos me hago mayor. Y si no que se lo digan a Comich que también llegó a lamentarse de ello

Ea, a ser buenos. Quedáis besados.







La resaca interminable

Hoy es domingo y como tal es un típico día para tener resaca. Menos mal que yo la pasé ayer. Sí, salí el viernes, y sí, se me fue la mano un poco; vale, mucho. Me pasé todo el día de sofá en sofá y de cama en cama, pero esto me recuerda a nuestras resacas grupales, ¿Qué son? Las resacas post-tajada grupal. Hoy en concreto llevo todo el día acordándome de los dos últimos cincos de enero. Os cuento.

Estos últimos años siempre decimos que como el día cinco, cabalgata de SSMM los Reyes Magos de Oriente, estamos todos en Lucena es un buen día para tajarnos, salir desde por la mañana, unas tapitas, unos cafés, más cervezas etc. Hasta ahí todo bien, el problema es que el día cuatro, cuando suele llegar Comich salimos a tomar algo, de tranqui que el día cinco es el de darlo todo.

Como supondréis los planes nunca salen. Hace dos años, empezamos  de tapitas, unas seis cañas para empezar, pero se nos fue de las manos, seguimos bebiendo, entramos en un pub de la famosa Nueva, Nueva Plaza Nueva que estaba vacío y allí nos quedamos hasta que cerró. El nivel de alcohol era bastante elevado porque llevaba un escote más grande que un barco y Arza no era capaz de encestar ni una bolita de papel. Terminamos en el Transi DEP, y el dueño amenazando con echarnos porque los niños no paraban de cantar. 
Al día siguiente, el famoso cinco, habíamos quedado para tapear, pero la resaca era tal, que nunca sucedió ese encuentro. Vimos la cabalgata, sin fuerzas y sin alcohol y nos fuimos a casa.

Este año pasado fue lo mismo, el problema es que decidimos ir el día cinco a casa de Macarena, nuestro estado volvía a ser lamentable, pero allí estábamos todos, dándonos apoyo moral ante aquella gran resaca grupal. 

Este año...este año ya se verá, pero creo que como volvamos a cambiar el cuatro por el cinco, deberíamos plantearnos hacerle una oda al cuatro de enero.

Y si habéis estado resacosos y os sentís identificados con dolores de cabeza, el estómago revuelto, no podéis ni oler la comida, recordad, las resacas en grupo son mejores.

Bebed con moderación; y si no la encontráis, buscaros a otra.