Tengo una amiga que se llama Marta (un beso para ella) y es opositora, sí, de esas personas que terminan la carrera y siguen estudiando como si se les fuera la vida en ello porque no tienen más remedio. Porque para conseguir lo que ella quiere, le toca perderse muchas cosas, pero lo conseguirá.
Pues ella ayer me recomendó escuchar Stupid girls, de Pink, la canción trata sobre las típicas niñas tontas que se conforman con ir vestidas súper guay y llamar la atención de los tíos, frente a la indignación que eso provoca, porque no debemos ser eso, sino luchar, por decir aquí estoy y yo soy esto y es lo que hay.
Pues eso un poco como ella, o como muchas otras chicas y así enlazo con Nur, Mire y Sarita, tres señoritas norteñas que también son de armas tomar, es más, últimamente son los chicos los que las tratan de impresionar, con un bote de Nutella, vistiéndose modernitos o llamando su atención porque se han cortado con un cuchillo. (Otra pena)
Estábamos guasapeando cuando nos hemos puesto a recordar a Xuxa, la de la típica canción de "Ilarilarie oh, oh, oh" que si no conocéis debéis marchaos a llorar mucho, y las canciones de la infancia, como La reina Berenguela, A Atocha va una niña, Debajo un botón...etc., pero todo esto con sus notas de voz, cantado, qué os creéis, si lo hacemos, lo hacemos bien.
Ya que estábamos se me había ocurrido que podía rejuvenecer del todo unos 20 años y preguntar a qué jugábamos cuando éramos pequeñas.
Jugábamos al escondite, a las barbies (y no tenemos traumas con que fueran delgadísimas, pero si querríamos tener su nivel de vida posiblemente), a los pin y pon, a la comba y a la goma elástica, a los coches, a los action man, a los coches teledirigidos, a los tazos, teníamos cromos de panini, veíamos pelis de Disney en panchito y en español normal nos suenan raro, jugábamos con lo que había, los zumos vacíos eran pelotas, se cogían animales y si te caías te levantabas o te peleabas si te habían tirado, y si el bocadillo se cae, te lo comes que hay hambre.
Veíamos el show de Xuxa, las gárgolas, Barrio Sésamo, Delphi, Punky Brewster, Oliver y Benji, Spiderman, Padres forzosos, Blossom, las gemelas de Sweet Valley, Salvados por la Campana, D'artacán y los tres mosqueperros,las Tortugas Ninjas, Capitán Planeta, Nada es para siempre, los Power Rangers, vimos Farmacia de guardia, los Trotamúsicos, los Fruitis, David el gnomo, los Pitufos, Sabrina, Cosas de Casa, Willy Fog, Érase una vez...
En definitiva, no teníamos Internet, ni videoconsolas, ni maquinitas de ningún tipo, las series no eran muy violentas, más bien chorras y aún nos sabemos miles de canciones, nos han dado collejas y nos han castigado y aquí seguimos, vivas.
¿Qué relación tiene lo primero con todo esto?
Pues que al fin y al cabo somos lo que vemos, oímos y hacemos, o lo que vimos, escuchamos e hicimos, y no quiere decir que no nos guste ponernos guapas (más), cuidarnos y no busquemos hombres (o mujeres) con quienes compartir nuestra vida, pero vivimos para nosotras, que es lo que hemos aprendido; y ahora quizás todo esté tergiversando un poco y la gente esté empezando a vivir para los demás, para gustar, buscando estereotipos y dejando de conocerse a sí misma.
Claro que habrá chicas tontas de nuestra generación, y chicas con las ideas muy claras de otras más avanzadas, pero eso es lo que tenemos que seguir haciendo, no dejarnos llevar por la gran basura social que hay hoy, y ser solo nosotras.
PD: esto también va para mis compañeras de blog.
PD2: también va para los hombres, pero por la inspiración me ha salido una entrada en femenino.
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Del paso del tiempo, o voy pa viejo.
Hoy me he levantado dando un salto mortal, me he quitado el pijama sin usar las manos,
dando volteretas corriendo, como es habitual en mí, he llegado al baño me he terminado de vestir y después de ponerme las lentillas he abierto mi cajón y he sacado un tarrito de crema hidratante, hasta ahí todo puede parecer normal, pero desde que he hecho esto, solo pienso que me estoy haciendo mayor, pero no mayor de estar madurando; sino mayor de "hostia, ya voy pa vieja".
¿Por qué lo he pensado? Mirad y leed todos de él, porque éste es el pensamiento que no se va de mi cabeza.
Tú me das cremita, yo te doy cremita. Siempre me han dado asco las cremas, no podía entender que alguien se tuviese que echar potingues, ni para qué. Hasta que llega el día en el que empiezas a usar la típica nívea porque la playa te reseca las piernas, como te acostumbras ya la usas para el frío en invierno, después que si las manos se agrietan y hay que cuidarlas y terminas con la crema antibrillos, la extrahydra, la otra que es para refrescar, la que hace milagros. Vamos, que cuando te quieres dar cuenta eso que tanto decías que nunca harías, po toma.
Yo es que mañana madrugo. Cuando estabas en la facultad no decías que no a un jueves de juerga, o un miércoles, amén del Erasmus, eras capaz de decir que no a un sábado si acaso (si acaso me lo creo yo), pero te miraban mal. Es más, hasta el año pasado salía algún jueves y si me parecía oportuno, o no, me liaba y llegaba a trabajar durmiendo más bien poco tirando para lo justo. Al día siguiente estaba un poco cansada, pero lo soportaba. Ahora, si salgo el jueves a las 12 estoy en mi casa porque "mañana madrugo" y el viernes ya si eso toca salir.
La resaca de tu vida. Sin dejar mucho de lado las salidas llegamos a este maravilloso punto,una mierda pa ti maravilloso, antes, con lo de antes me quiero referir a no hace tanto, probablemente menos de un año, o puede que sea algo más; la cuestión es que salía y la resaca, si la tajada era un señora tajada me duraba un ratito por la mañana, hasta que desayunaba, si eran seis o siete cervezas, me levantaba, bebía agua y tan ricamente. Ahora, cada vez me cuesta más recuperarme, seis o siete cervezas son un ibuprofeno y un rato atontada (máxime yo que tengo jaqueca y beber me provoca dolores horribles de cabeza), pero como sea una gran tajada, de ésas a las que llamamos grupales, me puede durar hasta la hora del almuerzo y el cuerpo flojo casi hasta que haya que salir otra vez.
Botellón o prehistoria. Siendo siempre detractora del botellón, reconozco que yo también he sido partícipe de las reuniones en torno a una botella de alcohol y otra de refresco, hielos y vasos de plástico. Alguna vez, muy de vez en cuando lo hacemos, pero posiblemente en una feria o algo excepcional, ya no pega hacer botellón, menos con frío. Quedar para darte los tres euros y que alguien que parezca mayor vaya al supermercado a por el alcohol me queda casi a años luz. Y menos mal.
Las comidas de Navidad. Hacer esto antes, era ir a la Manzana, o al BurgerKing, o a comer pizza y luego salir de paseo normal. Ahora te lo piensas, das vueltas, organizas e incluso le metes presión a la Carva para que aprenda y te cocine la cena mientras otros decoran la mesa y otros... ¡¡Ay quéputas ganas tengo!!
Los regalos de Reyes. Este punto sin duda marca un antes y un después, pasas de tener el salón plagado de regalos y comparar con tus hermanos y primos quién tiene más y mejores a mirar tu jersey y tu colonia desde la retaguardia y rebuscar en la cartera cuánto te queda para ir a consolarte con los babosos de que has invertido mucho y con suerte te has llevado algo.
Así podría seguir un rato, pero si lo pongo yo todo no vamos a poder compartir (juntos como hermanos) cosas que os hacen sentir mayores a vosotros también.
Y ojo, que no estoy lamentándome y diciendo, oh cómo me gustaría volver a tener 17, 20 años, porque no, la verdad es que no volvería atrás, primero porque tendría que volver a vivir cosas y segundo porque no tendría lo que tengo, lo haría de otra manera sin saberlo y no estaría rodeada de estas babosas personas (entre otras) a las que se le va la olla y me dan miedo, pero que quiero tanto.
[Muestra pública de cariño del año, daos por satisfechos]
No me valen comentarios tipo "yo es que me siento joven", porque yo también, pero como todos me hago mayor. Y si no que se lo digan a Comich que también llegó a lamentarse de ello
Ea, a ser buenos. Quedáis besados.
dando volteretas
¿Por qué lo he pensado? Mirad y leed todos de él, porque éste es el pensamiento que no se va de mi cabeza.
Tú me das cremita, yo te doy cremita. Siempre me han dado asco las cremas, no podía entender que alguien se tuviese que echar potingues, ni para qué. Hasta que llega el día en el que empiezas a usar la típica nívea porque la playa te reseca las piernas, como te acostumbras ya la usas para el frío en invierno, después que si las manos se agrietan y hay que cuidarlas y terminas con la crema antibrillos, la extrahydra, la otra que es para refrescar, la que hace milagros. Vamos, que cuando te quieres dar cuenta eso que tanto decías que nunca harías, po toma.
Yo es que mañana madrugo. Cuando estabas en la facultad no decías que no a un jueves de juerga, o un miércoles, amén del Erasmus, eras capaz de decir que no a un sábado si acaso (si acaso me lo creo yo), pero te miraban mal. Es más, hasta el año pasado salía algún jueves y si me parecía oportuno, o no, me liaba y llegaba a trabajar durmiendo más bien poco tirando para lo justo. Al día siguiente estaba un poco cansada, pero lo soportaba. Ahora, si salgo el jueves a las 12 estoy en mi casa porque "mañana madrugo" y el viernes ya si eso toca salir.
La resaca de tu vida. Sin dejar mucho de lado las salidas llegamos a este maravilloso punto,
Botellón o prehistoria. Siendo siempre detractora del botellón, reconozco que yo también he sido partícipe de las reuniones en torno a una botella de alcohol y otra de refresco, hielos y vasos de plástico. Alguna vez, muy de vez en cuando lo hacemos, pero posiblemente en una feria o algo excepcional, ya no pega hacer botellón, menos con frío. Quedar para darte los tres euros y que alguien que parezca mayor vaya al supermercado a por el alcohol me queda casi a años luz. Y menos mal.
Las comidas de Navidad. Hacer esto antes, era ir a la Manzana, o al BurgerKing, o a comer pizza y luego salir de paseo normal. Ahora te lo piensas, das vueltas, organizas e incluso le metes presión a la Carva para que aprenda y te cocine la cena mientras otros decoran la mesa y otros... ¡¡Ay qué
Los regalos de Reyes. Este punto sin duda marca un antes y un después, pasas de tener el salón plagado de regalos y comparar con tus hermanos y primos quién tiene más y mejores a mirar tu jersey y tu colonia desde la retaguardia y rebuscar en la cartera cuánto te queda para ir a consolarte con los babosos de que has invertido mucho y con suerte te has llevado algo.
Así podría seguir un rato, pero si lo pongo yo todo no vamos a poder compartir (juntos como hermanos) cosas que os hacen sentir mayores a vosotros también.
Y ojo, que no estoy lamentándome y diciendo, oh cómo me gustaría volver a tener 17, 20 años, porque no, la verdad es que no volvería atrás, primero porque tendría que volver a vivir cosas y segundo porque no tendría lo que tengo, lo haría de otra manera sin saberlo y no estaría rodeada de estas babosas personas (entre otras) a las que se le va la olla y me dan miedo, pero que quiero tanto.
[Muestra pública de cariño del año, daos por satisfechos]
No me valen comentarios tipo "yo es que me siento joven", porque yo también, pero como todos me hago mayor. Y si no que se lo digan a Comich que también llegó a lamentarse de ello
Ea, a ser buenos. Quedáis besados.
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