Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones. Mostrar todas las entradas

La mezcla explosiva.

Hay muchas cosas que dicen que no se pueden mezclar: la familia y el dinero, el amor y los negocios y, cómo no, las relaciones y las amistades. Pero, ¿por qué?

Piénsalo un momento, ¿qué te impide realmente tener como amig@ a un ex, rollo o accidente?

Es más, si la gente que está en pareja arregla sus problemas con sexo, ¿por qué cuando es en sentido contrario todo se estropea? No tiene ningún sentido, es más, debería ser al contrario, debería haber mucha más confianza para decir las cosas, total, ya no hay secretos.

La gente se complica la existencia tontamente.

Ahora vendrá el listo de turno y dirá: 
“es que los sentimientos…” 
¿Qué sentimientos? Primero, puede que ni si quiera los haya, en ese caso, es como empezar de cero y, llamadme rara, pero si te has podido acostar con una persona, dudo mucho que no te caiga lo suficientemente bien como para tomar un café, salvo que tengas algún tipo de adicción al sexo, en ese caso mejor visita a un terapeuta.

Segundo, en caso de que sí que los haya, da igual que sea por una o las dos partes, ¿qué? Todos hemos pasado alguna vez por algún amig@ que se nos cuelga de otro (quizá nosotros mismos hayamos sido protagonistas de eso) y hemos estado todos juntos, como si nada, hasta que se ha pasado ese cuelgue ¿se ha acabado el mundo? No.

Ahora vendrá otro listo: 
“es que el tiempo…”
Nada, pamplinas. Esto es igual que un resfriado: lo vas a pasar en una semana si no tomas nada (en este caso, si no ves a esa persona) o en siete días si te medicas (manteniendo el contacto).


Entonces, ¿qué ocurre? Pues fácil, la humanidad es imbécil. Y punto.

¿Y si Orfeo hubiese tenido una segunda oportunidad?

“Al morir su amada, tocó las canciones más tristes, haciendo llorar a ninfas y dioses. Éstos le convencieron para que bajara al inframundo a rescatar a Eurídice, ablandando con su música a Hades y Perséfone. Los reyes de los infiernos le pusieron una sola condición: no volverse a mirarla hasta que Eurídice no hubiera sido completamente bañada por los rayos del sol. Fue débil y la perdió”.

Los griegos eran muy inteligentes, con sus mitos enseñaban a los más pequeños los valores que, en ese momento, debían mostrar como hombres y mujeres de bien. En este caso era la fortaleza, la obediencia a los dioses y, por qué no, la confianza.

Orfeo, por amor, y justo en el último momento, justo antes de tener a su amor con él de nuevo, no confió, perdiéndola con ello para siempre.

A pesar de la antigüedad del relato, la realidad es que ocurre muy a menudo: nos equivocamos, metemos la pata y perdemos, es un hecho. Sin embargo, ¿aprendemos?

Después de equivocarnos, queriendo o sin querer, admitiendo nuestro error o no, siempre siempre siempre pedimos otra oportunidad pero ¿la aprovecharíamos? ¿O seríamos capaces de meter la pata otra vez? Es decir, casi siempre que nos equivocamos, sabemos que no lo estamos haciendo bien, y aun así seguimos (y a quien no le haya pasado alguna vez que levante la mano), como Orfeo.


Supongo que, si la respuesta fuese sencilla, estas cosas no ocurrirían tan a menudo, igual ni siquiera Orfeo habría perdido a Eurídice una segunda vez, simplemente confiaríamos, afrontaríamos ciertos riesgos hasta sus últimas consecuencias, aunque eso supusiera tener de frente nuestro mayor miedo, ese que, en la realidad, nos hace mirar a lo prohibido y, al final, perder.

Polluted people

Irene ha escrito sobre lo que hablamos las mujeres cuando estamos ENTRE AMIGAS. Yo estaba pensando en la gente que no es tan amiga. Que... No es nada amiga. O mejor, la gente que aparenta ser amigable y no lo es en absoluto.

¿Qué es lo que más jode?
- Una persona ruin. Dicho de una persona de malas costumbres y procedimientos (entre otros significados). Vease aquella persona que, para conseguir un objetivo, no se corta en pisotearte o pasar por encima de tu cabeza. Sinónimo de canalla.
- Una persona miserable. Persona desdichada, infeliz, sin valor ni fuerza. Tal vez no sería un problema si no se dedicase a hacerte partícipe de toda su mierda, meterte en sus follones y pegarte parte de su infelicidad.
- Una persona traidora. Aquella que quebranta la lealtad o fidelidad que se supone que existe entre dos o más personas, haciendo daño por supuesto y atentando contra cualquier tipo de confianza.
- Una persona desvergonzada, con mala idea, descuidada, inmadura y miles de cosas más, ya que a cada uno le molesta una cosa, pero...

Son las personas tóxicas, entran en tu vida dispuestas a apuñalarte. Tú percibes algo, pero no te atreves a hacer un "prejuicio" porque luego te tachan de tener muchos prejuicios. Llegan y te pegan su desgana, te hacen víctimas de su forma de ver la vida si no te separas a tiempo y, si no tienes cuidado, te la jugarán por ser, aunque sea, solo un poco más feliz que ellos.

¡Qué los jodan, a todos! Maldita sea.

De qué hablamos las mujeres.


Hoy estaba repasando ese tipo de conversaciones que tenemos las mujeres, o en las que a veces incluimos a los hombres si tenemos confianza para ello.

Las mujeres hablamos de moda, por supuesto, de si estás haciéndote la depilación láser, dónde y cuánto te cuesta. Si estamos pensando en cortarnos el pelo, en qué peluquería. Si hemos visto un champú nuevo en el Mercadona que viene con una crema hidratante estupenda, o si las ofertas del Deza están mejor.
Las mujeres hablamos de si estamos más gordas, si hacemos dieta, o nos decantamos más por el deporte, de los alimentos diuréticos y miles de chorradas más. No sé, todas las que estéis pensando serás posibilidades.
Las mujeres, o al menos mis amigas, no hablamos tanto de chismorreos, de programas donde tu coeficiente intelectual queda rebajado a la nada más absoluta, pero si hablamos de gente (igual o menos que los hombres), y muchas veces lo hacemos porque su comportamiento nos llama la atención y/o nos genera dudas.

Hombres del mundo, las mujeres también hablamos de otras cosas.

Cuando estamos solas hablamos de nosotras, de nuestras relaciones, de cómo nos va con nuestra pareja (si la tenemos),  si tenemos problemas, si nos preocupa algo, si alguna ha tenido alguna situación parecida, nos pedimos consejo y nos sentimos mejor.
Si hemos conocido a alguien nuevo viene una batería de preguntas, nombre, edad, trabaja/estudia, físicamente, personalidad, cómo se porta contigo, perspectivas y todo lo que se nos ocurra.
Si una relación ha terminado, entonces nos vamos a celebrar que volvemos a estar solas y que empiezas de cero, sin olvidar de sacar todos los trapos sucios que tuviera el susodicho y pisotearlo.

Pero las mujeres también hablamos de sexo, mucho. Más de lo que pensáis, la diferencia con los hombres es que no lo vamos pregonando cada vez que lo hacemos, lo cual no significa en ningún momento que seamos una reprimidas.

Necesitamos seguridad y confianza para hablar de ello, cuando tenemos una edad, en la que empezamos a tontear con los niños, se habla de cómo son los besos, cómo lo haces tú y hasta se pregunta si da asco. ¡Qué cosas!
Cuando empezamos a tener relaciones, posiblemente sea el momento más temido y ansiado, porque es cuando tienes todas las dudas, ¿duele?¿cómo es?¿estabas nerviosa? A esto le puedes añadir todas las preguntas del mundo, que por cierto no sirven para casi nada, porque tu experiencia no se parecerá  a la de tu amiga.
Es mucho más divertido hablar de ello cuando han pasado los años y lo cuentas como, vaya desastre fue aquello, todas las anécdotas y hasta los detalles, sobre todo si no sigues con aquella persona.
Tenemos muchas dudas, hablamos de posturas, de si es cómodo, si te sientes bien, si has probado una cosa u otra, de lo que no te puedes perder.
Nos contamos quiénes han sido mejores y quiénes infumables, las gilipolleces que te han dicho, mil cosas. (Tranquilos esto suele ser a toro pasado, a no ser que te pasen verdaderas cosas dignas de no esperar un día)
Pero también nos hablamos de nosotras mismas, de si nos masturbamos, si tenemos vibradores, bolas chinas, prueba esto, lo otro es mejor, por qué no hacemos una maleta roja de ésas que nunca sale adelante...

Y sí, claro que hablamos de amor, de nuestra vida ideal y de lo que nos gustaría ser de mayores (siempre se puede ser mayor), de lo que haríamos si nos tocara la lotería y de mil cosas más.

Ya veis, las mujeres hablamos de todo; y en muchas cosas sabemos mucho más que vosotros, que sois los que alardeáis. Así que, tengo que añadir dos cosas, no nos subestiméis y dejad de comentar vuestras hazañas a los cuatro vientos, que salvo que seáis muy amigos, no nos interesan. Nada.

La complejidad humana y sus relaciones amoroso-sexuales-afectivas cuando salen como el puto culo.

El otro día, creo que el sábado que no tuve narices de salir de casa porque estaba destruida, derrotada, acabada, esto... creo que se entiende el mensaje; pues eso, estuvimos hablando un amigo y yo de la vida, del tiempo que hace (él está en Alemania), de las facturas y cosas que no interesan demasiado, la verdad.
La conversación era más o menos entretenida hasta que me preguntó por cómo llevaba mi ruptura sentimental (esto no os lo voy a contar nunca así tan de manera pública, entendedlo), que si estaba animada, si salía (se ve que no se ha enterado de la Navidad que nos hemos pegado). Después de todo y de la conversación me dijo una frase.

"Para mí, una relación se supera cuando no echas de menos a la otra persona al acostarte".

Y lleva más razón que un santo, aunque la razón que tenga o no un santo es solo una expresión que os conozco, porque cierto es que cuando estás con una persona y sobre todo si tienes ilusión, ganas etc. no diré todos los días, pero si no vives con ella y no te despiertas a su lado, las veces que tu pensamiento es para tu pareja, o simplemente para esa persona son muchas, muchísimas, ¿por qué? Supongo que te da fuerza, ganas, que queda menos para que os volváis a ver.Bueno, esas mariconadas amorosas que nos pasan.
Amén de por las noches como decía mi querido amigo.

Eso está claro que es cuando estás con alguien o te gusta, pero ¿cómo va eso de desenamorarse? Pasa sin más, se deja la relación y ya no hay nada, ¿qué pasa entonces?

Pues veréis, si la relación la has dejado tú, probablemente haya llegado a su fin, por tu parte, hayas dejado de querer, no te guste e incluso le hayas cogido asco, aunque la otra persona puede seguir enamorada de ti y entonces es probable que te persiga, te de por culo hasta el día del juicio final y tú solo puedas aumentar tu enfado y rechazo.
CONCLUSIÓN: intentad hacerle ver que es irrevocable la decisión

Si os han dejado y si alguna vez lo han hecho sabréis de lo que hablo, pueden pasar dos cosas; que la cosa no estuviera bien, y hasta llegue a ser un alivio, o que te dejen destrozado, como un trapo y encima necesites tiempo (unos más que otros, eso según el carácter) para recuperarte. En este momento no seáis los pesados que no os gustaría que fueran con vosotros, tirad de amigos o de lo que podáis, ánimo.

Esto es lo fácil de las relaciones, ahora bien, a ver qué me decís de estos dos casos.

1- La relación va mal, se deja, todos de acuerdo, tan contentos y tan amigos. Desde mi punto de vista no suele salir bien, No se puede ser amigo de un ex, voy más allá, si se puede, el problema es que hay que dejar un tiempo prudencial, porque aunque haya sido de motu proprio (puta palabra), ahí había algo más, no solo amistad y asimilar que alguien con quien lo acabas de dejar está con otras personas lleva un tiempo. Si pasado un tiempo no lo superas, querido/a estabas más pillado de lo que pensabas, vete al caso anterior.

2-La relación va mal, o bien, pero hay algo que impide que vaya perfecta, fluida. El caso, que los dos estáis enamorados, pero uno decide dejarlo; esto es lo peor de todo, porque no terminas de entender, porque haces todo por arreglarlo y que siga, pero ya no va a funcionar, porque aunque lo dejéis no sois capaces de pasar página, y os hacéis daño, mientras uno lo intenta el otro no se deja y viceversa, hasta que pum! Ya no se intenta más y te resignas, quieres y tienes que rehacer tu vida y estás jodido. Unos necesitaréis estar solo, otros mucho apoyo. Mi consejo, amigos, salir, planes y gente, mucha gente.

Después de todos estos casos, cuando crees que ya lo has superado, has salido, te has reído (volver a reír es vital) y está todo genial, vuelves a ver a esa persona y...¿cuántas veces no habéis recaído? Sí, eso de donde hubo siempre queda, pasa mil veces, para mí esto es casi siempre malo por dos razones, te puedes dar cuenta de que no has olvidado y te quedas jodido, o te puedes dar cuenta de que efectivamente sí, has olvidado y la acabas de cagar de mala manera porque es como, ¿para qué he hecho yo esto?

En definitiva, las relaciones, que son un mundo. Que es cierto que has superado una relación cuando no piensas en ella por la mañana, por la noche, cuando se te queda la mente en blanco... pero si has llegado a ese punto y te reencuentras con dicha persona por favor. ¡¡Evita tener sexo de nuevo!! Que solo te va a complicar las cosas.

Yo siempre soy partidaria, muy partidaria de tener sexo, lo defenderé a capa y espada, pero recaer con una expareja o alguien que te dejó marcado no suele ser bueno. Así que conoced gente, mucha, salid, desmadraos y follad en demasía, o todo lo que podáis, pero con gente nueva.

Y ojito con los anticonceptivos, ¡¡¡que no falten!!!