Las mieles del deseo tienen un nombre
y tienen un color, que casualidades
de los ingredientes, es ambarino
como la miel.
Las mieles del deseo te dejan
marca en los labios, en el
bigote, y un amargo sabor
al tragar.
Las mieles del deseo me desean,
sí que lo hacen, no podría yo
profesarles este deseo que adentro llevo
si el sentimiento no fuera recíproco.
Las mieles del deseo se sirven frías,
unas más que otras, y a ser posible
en vaso de cristal.
Pero sobretodo, las mieles del deseo,
tanto esta que describo, como otras,
son mucho mejor en compañía.
Amén. Pues tomémonos alguna.
ResponderEliminarMe uno a la propuesta de Ire.
ResponderEliminarY yo.
ResponderEliminarSí sí, pero que Jesús haga unas tapas como las que envió el otro día... =D
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